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    2019-04-16


    LA REVISTA DEL EXILIO EN TANTO PROYECTO CULTURAL Si bien existen estudios sobre la figura del exiliado —Agamben, Zuleta—, que consideran las variables históricas —Clara Lida y Pablo Yankelevich— y los esfuerzos de proporcionar corpus testimoniales con nuevas aproximaciones acerca del exilio, que van desde trabajos que abordan el fenómeno Cy3.5 maleimide Supplier partir de documentos escritos y orales, pasando por la literatura, nos resulta sugerente retomar el fenómeno por otra arista: aquella que concierne a la insistencia en la configuración de una poética, a partir del análisis del discurso de la imagen y de la palabra en publicaciones periódicas. En este punto es de relevancia hacer un breve recorrido por algunas de las propuestas que ha suscitado el estudio de las publicaciones intelectuales. En primer lugar se ha reconocido que la revista, en tanto proyecto cultural, constituye un mirador privilegiado que permite ver los avatares de la vida intelectual y, en el marco de la guerra y la posguerra civil republicana española, las revistas además conforman un espacio de reflexión y expresión sobre la realidad del narrador exiliado. La revista, asimismo, se constituye como un soporte material de las ideas, los intelectuales piensan a través de ellas y el surgimiento de una revista implica la necesidad de intervenir en el presente. En cuanto a las revistas de raigambre político (tal es el caso de Timón y Futuro) fueron propensas a la utilización de la prensa como vehículo de ideas, pero cabe agregar que abordaremos las publicaciones como artefactos autónomos y no como soporte de ideas. Nos arriesgamos a sugerir además que la revista, en tanto puerta de entrada al presente permite un ensayo de revolución (Futuro) o una posibilidad de revancha (Timón) puesto que, al tratarse de una obra en movimiento, la revista se erige también como un taller abierto, un lugar de experimentación donde el escrito se moldea, se ofrece a la discusión, se testea. En el caso de Timón hay una victoria soñada y perdida que es la victoria del pueblo, del bando republicano y también hay un vacío semántico (la censura y el silencio) que admite la creación y la invención que surgen con la esperanza: En este punto proponemos la insistencia en un “¡viva perder!” por parte de los intelectuales de Timón que radica en un rechazo a lo nuevo, un reconocimiento del fracaso y un sentimiento de ganancia en la pérdida, puesto que en el vacío de la derrota hay posibilidad de inventar otras victorias. De lo anterior decanta la idea acerca de la revista en tanto proyecto cultural propiciador de una poética que pone el énfasis en tres puntos: 1. Interviene en el presente; 2. Habilita la reflexión sobre el pasado y 3. Posibilita una proyección a pancreas futuro. Entonces la revista no es un vehículo de una idea, ni sólo un documento de algo más, ni una ventana para ver los avatares de la vida intelectual y la política. Seamos justos: la revista no es definición de otra cosa, por tal motivo es importante cambiar el verbo ser por el verbo hacer puesto que la revista hace historia, hace proyectos culturales, hace revisiones del pasado y proyecciones a futuro. Entonces la revista hace (constituye, crea) un proyecto posibilitador del cambio ante la derrota y el exilio, en tanto articula el discurso y la acción. La revista (y esto nos obliga a retomar el término poiesis y el discurso de la acción) crea el presente, recrea el pasado e imagina la creación del futuro. Podemos afirmar que la revista interviene en el presente (en este sentido hay numerosos ejemplos que hacen un guiño a las intenciones performativas y poéticas de las ilustraciones y el discurso que veremos posteriormente), permite reflexionar sobre el pasado y habilita la creación de proyectos a futuro. La revista es la hacedora del proyecto cultural posibilitador del cambio ante la derrota y el exilio. Ambas pérdidas son asumidas con nostalgia por parte de los anarquistas de Timón, que tuvieron una mirada retrospectiva de las pérdidas (asumieron la pérdida como fin y al mismo tiempo como experiencia enriquecedora para seguir haciendo historia a través de la palabra) y con esperanza por parte de los intelectuales de Futuro (la esperanza ya no está en España sino en la Revolución mexicana, esta última se erigió como un espacio discursivo fértil para la creación de estrategias intelectuales y políticas). En este último caso, la ganancia radica en la creación de lo nuevo; la palabra (alentada por el viento de la esperanza) habilita la proyección en el porvenir, que se hace con la vista crítica puesta en Europa y con los pies en Latinoamérica: